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A priori puede parecer contradictorio, y desde luego es una manera de ir a contracorriente, pero es justamente en épocas de crisis cuando hay que invertir en aparatología estética. Un equipo nuevo puede fomentar las visitas de los clientes habituales y atraer otros nuevos, puede posicionar el centro como uno de los más vanguardistas o más calidad de la zona. Pero sobre todo, puede incrementar la rentabilidad de las cabinas, algo básico para la supervivencia de los centros.

Aparatología estética, Ara-Estetic

Precisamente es en épocas difíciles cuando resulta básico innovar y adaptarse a las nuevas tendencias. Se trata también de una cuestión de rentabilidad. Determinados servicios habituales en los centros de belleza, como puede ser la depilación tradicional con cera, manicuras o limpiezas de cutis, pueden llenar la agenda del salón con visitas, pero son de baja rentabilidad y ocupan tiempo en cabina.

Por ejemplo, un centro puede obtener unos 10-20€ de beneficios netos con una limpieza de cutis tradicional. Sin embargo, en ese mismo tiempo, se puede realizar un tratamiento facial con aparatología y su rendimiento neto será de 50€ o más. Además, el cliente se sentirá más satisfecho de haber recibido un tratamiento facial mucho más completo.

Introducir un nuevo equipo puede servir para atraer nuevos clientes a los centros o que los clientes los visiten más a menudo. La clave está en saber dar a conocer el nuevo tratamiento, explicar la ventajas que le pueden proporcionar al cliente.

Para saber qué tipo de aparatología estética necesita cada centro, es necesario analizar la demanda de los clientes y la oferta de la competencia.

Cualquier duda que puedas tener sobre cómo funcionan los equipos, su financiación, alquiler de equipos y condiciones, ponte en contacto con nuestra comercial llamando al 625 400 945.

Fuente: Entrevista a Franceso Aversano, en revista Cabines.