El sol y el envejecimiento de la piel.

 

El sol es el principal agente externo reponsable del envejecimiento de la piel pero no el único. En este contenido repasamos qué otros factores intervienen y cómo tratarlos desde cabina

El paso del tiempo en nuestra piel y la de nuestras clientas sigue siendo una de las principales causas de las visitas en nuestra cabina y del empleo diario de cosméticos, porque sí, la hidratación es fundamental, pero aquellas que visitan nuestra cabina lo hacen con mucha más frecuencia cuando alguno de estos síntomas de la edad se pone de manifiesto en la piel.

Hagamos un repaso sobre los principales signos de envejecimiento, comenzando por las arrugas.

Las arrugas son líneas y pliegues que se forman en la piel, pero y por qué se producen, principalmente por el deterioro progresivo del tejido conjuntivo que, lleva a una degeneración de las fibras elásticas y a una disminución del oxígeno en los tejidos. Se forman menos células epidérmicas y se pierde la disposición exacta de cada una de las capas, como consecuencia se produce una mala fijación y pérdida del agua, lo que provoca sequedad en la piel y acentúa las arrugas. A esto hay que añadir que, con los años, la epidermis se vuelve más delgada y aumenta la acumulación de cornecitos debido a que la renovación celular se ralentiza con la edad, con lo que estas, son más perceptibles a simple vista. Las arrugas son, por lo tanto, una parte natural del envejecimiento conocido también crono envejecimiento, que, junto con las manchas, son una de las principales preocupaciones que daremos tratamiento con nuestros servicios.
La genética también influirá en la estructura de la piel, de igual modo que otras causas que externas y que podemos de alguna manera controlar y que, sí, el sol es una de ellas.

Causas del envejecimiento

Fotoenvejecimiento, o envejecimiento causado por la exposición a los rayos solares.

Esta se produce de forma inevitable sí o sí cuando nos exponemos, incluso con protección solar, por ello, dosificar las horas de exposición y estar constantemente protegidas nos ayudarán a frenar el fotoenvejecimiento que se produce al exponernos a la radiación ultravioleta que, genera radicales libres que dañan el tejido conectivo, afectando a las fibras de colágeno y elastina y favoreciendo la pérdida de estructura. Sin la sujeción que supone este tejido, la piel pierde fuerza y aparecen arrugas.

Otro agente externo que hace que nuestra piel se muestre apagada y sin luz, y que acelera el proceso de envejecimiento de la piel por acumulación de sustancias tóxicas son el tabaco y el alcohol. Con lo que, si fumas… ¡hoy es un buen día para dejarlo! además de ahorrar un montón de dinero que podrás invertir, por ejemplo, en cuidados para ti.
Temperaturas elevadas en duchas, ambientes secos y todo lo que favorezca la sequedad en la piel y, es que, la falta de hidratación celular provoca que las células pierdan su turgencia y que se manifieste en la piel en forma de arrugas.

sol y envejecimiento

Grado de envejecimiento

sol y envejecimiento

Como siempre decimos, el diagnóstico es esencial para poder conocer a fondo las características de la piel de nuestra clienta, cuales son sus necesidades y así poder adaptar tanto su tratamiento en cabina, los activos seleccionados y qué cuidados cosméticos deberá aplicar en casa.
Durante este diagnóstico, además de valorar todos aquellos parámetros que, consideramos fundamentales para conocer y determinar la condición de su piel como son: hidratación, secreción sebácea, presencia de hiperpigmentaciones, zonas sensibilizadas, capilaridad, grosor de la capa córnea, elasticidad, medir el tipo de envejecimiento también nos ayudará a escoger tratamientos de cara a septiembre, más intensivos o correctivos que se adaptarán perfectamente de manera personalizada.
Para ello, para diagnosticar el grado de envejecimiento de la piel y, por lo tanto, la profundidad de las arrugas, el dermatólogo Richard Glogau creó la Escala de Glogau, que nos resulta muy interesante:

  • Tipo I: Leve. Suele ser en personas menores de 30 años por lo que la aparición de arrugas es mínima.
  • Tipo II: Moderado. Generalmente personas entre 30 y 50 años, en las que aparecen arrugas de expresión. La piel puede permanecer lisa en ausencia de movimientos, pero con movimientos habituales como la risa o fruncir el entrecejo, aparecen arrugas. Sin hiperqueratosis visible.
  • Tipo III: Avanzado. Suele ocurrir entre los 50 y los 65 años. Las arrugas ya son visibles en reposo y van acompañadas de lentigos seniles y queratosis solares.
  • Tipo IV: Severo. Se producen en personas mayores de 65 años que presentan gran cantidad de arrugas pronunciadas. Las arrugas son generalizadas, con disminución del espesor de la epidermis, y la piel adopta una coloración amarillenta por el aumento del espesor de la capa córnea.

Cómo tratarlo 

El mejor tratamiento, siempre será la prevención. La mejor forma de tratar las arrugas siempre será empezar cuanto antes para proteger nuestra piel y minimizar la aparición de arrugas. Aquí nuestros indispensables:

  1. Limitar el tiempo de exposición al sol, especialmente al mediodía, y utilizar siempre un fotoprotector.
  2. Hidratación siempre en orden. Deberemos mantener la piel de nuestras clientas siempre hidratada. En cabina, con tratamientos periódicos que aseguren un buen manto hidrolipídico que reduzcan la pérdida de agua transdérmica y con sustancias activas hidratantes.
  3. Será indispensable también, aportar a la piel los nutrientes que necesita para su regeneración con sustancias precursoras de la formación del colágeno y que frenen su degradación, como son los tratamientos con retinol o antioxidantes con vitamina C.
  4. Para que los resultados permanezcan en el tiempo, es importante que las clientas continúen las rutinas de cuidado en casa con cremas y sérums que aporten sustancias activas que refuercen los mismos aspectos que se trabajan en los tratamientos en cabina.

Una vez las arrugas ya están instauradas, deberemos optar por soluciones que nos permitan llegar a capas más profundas de la piel. La mejor alternativa son los tratamientos con ácidos, que nos permiten reducir el exceso de queratosis producida con la edad y además actuar más en profundidad. Los peelings químicos aumentan la capacidad de regeneración de la piel y potencian su hidratación, dando lugar a una piel más joven.

En verano están totalmente desaconsejados tanto por el riesgo de exposición solar como por las altas temperaturas, pero, de cara a septiembre u octubre, será, sin duda, tras una higiene e hidratación en profundidad, nuestro gran aliado.

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Escrito por Miriam Guerra

Nutricionista y esteticista

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