Cómo maquillar pieles exigentes

 

El término pieles exigentes engloba diferentes problemas o situaciones que pueden tener nuestras clientas. Veamos cómo maquillar los diferentes tipos de pieles exigentes con el mejor acabado

 

Pieles reactivas y enrojecidas

Estos tipos de pieles reaccionan con rojeces ante cambios de temperatura, por el roce o al entrar en contacto con algunos ingredientes.

 

Cuando maquillamos este tipo de pieles debemos mimarlas mucho aplicando productos que no contengan agentes agresivos y que sean calmantes para aliviar la piel. Y, por supuesto, pondremos especial atención al cuidado previo de la piel. Podemos usar prebases neutralizantes verdes o amarillas, ambas contrarrestan el color de este tipo de pieles. Para aplicar la base evitaremos arrastrar o friccionar por lo que utilizaremos brochas suaves y no ejerceremos fuerza al aplicar el producto. Si la clienta tiene una piel muy reactiva será mejor usar una esponja humedecida que, además, dejará un maquillaje más fresco.

 

Pieles con discromías

Son pieles en las que encontramos diferentes tonalidades con partes más oscuras y otras más claras. La causa puede ser por una falta de melanina, marcas antiguas o manchas de sol (las manchas aparecen con mayor facilidad con la edad). 

Estas pieles suelen necesitar más cobertura, eso sí, sin dejar una capa demasiado gruesa que marque líneas de expresión o arrugas. La mejor opción es trabajar estas pieles con correctores de larga duración antes de aplicar la base para borrar y neutralizar esas zonas desiguales.

Cuando apliquemos la base podremos hacerlo con un producto más o menos hidratante según cada piel, y si hemos aplicado un corrector bastante fijo evitaremos que se mueva. Pero para asegurar que no se mueva, en las zonas donde hemos aplicado corrector pondremos la base a toques en vez de arrastrando. 

Pieles con descamaciones

La descamación es la pérdida de la capa externa de la piel. Puede ser ocasionada por un daño directo, como una quemadura, por un trastorno relacionado con otro tipo de enfermedades. La limpieza de estas pieles debe ser cuidadosa utilizando puntualmente exfoliantes suaves, ya que si nos excedemos conseguiremos el efecto contrario: levantar más piel como autodefensa. Cuando nos enfrentamos a una piel descamada es muy importante la hidratación previa, paso que nos ayuda a minimizar que el maquillaje marque más la descamación. 

Por lo tanto, el maquillaje o los correctores deben ser hidratantes y fluidos, con texturas ligeras y suaves. Una base de maquillaje mate contiene productos que absorben lípidos, mostrando una piel más seca y apagada. Para evitarlo, es mejor sellar con polvo suelto y, después, rociar con una bruma de maquillaje

Mientras colocamos la base de maquillaje (previo a los polvos), observaremos cómo se comporta la piel. Si aparecen pieles podemos repasar con una esponja mojada para darle un punto más de agua o, incluso, pulverizar la bruma y dar ligeros toques con la esponja. 

Cuando la clienta tiene un evento y necesita estar perfecta para ese día y las fotografías, un truco es usar una toallita exfoliante ligera si alguna zona del rostro es muy irregular. Si se enrojece un poco, aplicaremos un producto calmante y maquillaremos después. 

Y si quieres inspirarte para tus maquillajes te dejamos un paso a paso en nuestro post ‘recrea un look rockero‘.

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